A la muerte también le gusta la moda

Valeriam Émar

 

«El potus necesita más agua», se dijo a sí mismo. Tendría que pedirle a su secretaría que se encargara de eso, igual que el polvillo que tenía los libros de la biblioteca. Se reclinó es el asiento y entrelazó los dedos de la mano, apoyándolos sobre sus rodillas. Su paciente estaba echado, boca arriba, sobre la chaise-longue forrada de cuero blanco ubicada en el centro de su despacho.

—¡Solo míreme! ¿Usted cree que mi atuendo es escabroso?

Nunca hubiese imaginado que un día tendría a la Muerte como paciente. Se le había aparecido en su estudio para reclamarle su alma, cropped-divan_2pero lo había notado un tanto indeciso, y los gajes de su oficio lo llevaron a cuestionar su indecisión. Le pareció justo obtener más años de estadía en la tierra a cambió de concederle sesiones para alivianar sus molestias. Él aceptó encantado. ¿Quién iba a decir que la muerte también…

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